EL GRAN PATRICIO

Este blog ha sido pensado y diseñado para difundir la biografía y la trascendencia del Profesor Patricio Redondo Moreno, creador y fundador de la Escuela "Experimental Freinet"

sábado, 16 de julio de 2011

TEXTO DE UN DISCIPULO

LA SEGUNDA SEMANA 
DE ABRIL DE 2004

Constato que aún sigue en su lugar con todo y su forma, el que quizás fue el primer edificio kitsch de la  recién inaugurada Calzada Zaragoza por el entonces “regente de hierro” soltero y maduro... que hubiera clausurado el antro Spartacus que está por el rumbo, para llevárselo a su jardín personal. Este es un comercio iniciado como distribuidora de acabados fabricados en Guadalajara Jalisco, y ahora vende refrigeradores, estufas y todo eso que “hace feliz al ama de casa” con etiqueta que dice “made in  Singapore”, por ejemplo.  Pero su fachada está incólume, hasta la costra de mugre acumulada en décadas se conserva en sus azulejos color crema. Lo característico de la misma es la “reproducción” en miniatura  del frente catedralicio “neo gótico” de la capital tapatía. Y al verlo, lo primero que pasa por los oídos internos, es el uy uy uy y ay ay ya del mariachi.
Antro Spartacus
Cd. Neza

Como todavía tengo sueño no obstante haber dormido casi todo el trayecto, pues a pesar de ir prácticamente lleno el autobús, junto a mi no se sentó nadie; cierro los ojos de tiempo en tiempo, ya que no falta mucho para llegar. El tráfico ya es terrible: taxis, autobuses, camiones, patrullas, motociclistas, bicicletos, transeúntes adormitados, tren rápido donde había supuestos espacios verdes con juegos infantiles en esa de por si ancha avenida que se integra al sistema del viaducto en un conjunto de pasos a desnivel coronados con la estatua ecuestre del apuesto Héroe del Cinco de Mayo.


Imagen tomada de Google Earth

Fotos de mauricio_unam

Por cierto. Hace algunos años, cuando WC era el presidente de USA, vino a esta ciudad con todo el aparato de seguridad que le rodea, y casualmente eligió arribar con su Hillary precisamente en dicha fecha, que también ellos celebran como propia. Frente al aeropuerto, en cuyas cercanías andamos y en la que los aviones pasan casi rozando los capots de los autos, hay un peñón que recibe el nombre “de los Baños”. Que pertenece a la Delegación Gustavo A Madero al nororiente, donde también se encuentra un destartalado zoológico en el sitio denominado SAN JUAN DE ARAGÓN. Allí, existe la tradición de teatralizar ese día dicha batalla entre “zacapoaxtlas y franceses”, con indumentarias de la época y algunos cañoncitos que disparan petardos y hacen ruido y producen humo denso. Eso no lo sabía el mr. president y sus guardias, que de pronto sintieron como se les arrugaba el extremo de la boca, al oír las detonaciones muy cerca de donde estaban.
Peñon de los Baños
Representacion de la Batalla del 5 de Mayo
Peñon de los Baños
(Frente Aeropuerto Benito Juárez)
Foto de Fernando Castillo 05 05 2010

domingo, 10 de julio de 2011

HERMILA. BELLEZA INTACTA

Marcar este mensaje[aguadeazar] Hermila, belleza intacta XXX / VI / MMXImiércoles, junio 29, 2011, 9:44 pmDe: "jfhdz" <mailto:jfhdz@yahoo.com%3EVer detalles del contactoA: aguadeazar@yahoogroups.com  Agua de azar


Hermila, belleza intacta

El pasado fin de semana murió en San Andrés Tuxtla, Veracruz una de las mujeres más hermosas que he conocido y a mi corazón se le hizo una abolladura que no sé qué tantas semanas habrán de pasar para que ese músculo recupere su forma. Ahora me consta que el corazón lleva una arteria invisible que llora; sin dramatismos de oxigenación ni ojeras de aguas salinas en los párpados, esa arteria invisible del corazón es la que percibe las bellezas intactas: el párrafo inamovible en la página 332 de un libro que se lee cada año, el idéntico guiño que nos embelesó hace años, el olor de esa flor lila que parece la misma que echamos a flotar en un río hace ya tanto tiempo… En ese rincón del corazón se fincó el retrato de Hermila Solana de Ábrego el mismo instante en que la conocí.

Sucede que para sobrellevar o sobrevivir uno de los peores descalabros de mi vida hace exactamente diez años inventé como salvoconducto el placebo de iniciar una novela que fuese mural de la música y poesía de Veracruz. Emprendí un viaje a San Andrés Tuxtla invitado para honrar los versos de Francisco Hernández –uno de los más grandes poetas de nuestra lengua y además de mis mejores amigos del Universo—y fue entonces que me presentó a Doña Hermila: la veo hoy mismo, belleza intacta. Su mirada clara era la de las musas que te pueden convencer de que sus ojos cambian de color porque son de mar y cielo al mismo tiempo, tanto como son ocre de bosque o ámbar líquido que parece de lluvia… su piel era tersura perfumada de jovencita, las mismas manos que mi abuela y un cuello que merecería exhibirse en mármol. De pronto, explotaba en una sonrisa que iluminaba al mundo y luego, se quedaba callada escuchando los versos de Francisco Hernández, a quien conoció desde que era niño de parvulario en el colegio que fundó un tal Patricio Redondo…

Para más agua de azar, hace diez años, el homenaje al poeta Hernández para el que invitaron al Hernández que esto escribe llorando fue en la Casa de la Cultura de San Andrés Tuxtla, en la calle de Hernández y Hernández. La ceremonia fue inaugurada por la Secretaria de Cultura del Estado de Veracruz, de apellido Hernández y yo sentía que vivía las secuelas de un delirio: llevaba apenas unos meses que había dejado de beber y sin embargo, aquel viaje parecía una borrachera surrealista. De camino al homenaje se cruzaron en una esquina céntrica un funeral donde llevaban en hombros a un féretro anónimo con la caravana de un circo que recorría las calles de San Andrés en el jolgorio publicitario por convencernos a todos de asistir a la carpa: el confundido tumulto de enlutados, payasos, la viuda al lado de un dromedario, los deudos que no podían avanzar por culpa de unos enanos que jalaban a un caballo percherón… y el homenaje en Hernández y Hernández, de Hernández a Hernández, fueron sazón suficiente para convencerme de que allí había una novela.

La ví al final de un pasillo. Repito: cada mujer tiene instantes que pueden ser fugaces, o en este caso eternos, en que son nada más y nada menos la mujer más bella del mundo. Antes de que pronunciara su nombre, su mirada y sonrisa ya eran imán para la mejor poesía del alma. Con las pocas palabras con las que intenté presumirle que me proponía novelar tanta música de San Andrés, tanto circo y tanto entierro, Hermila nos citó al día siguiente en su casa. Allí conocí a su esposo Enrique Ábrego a quien intento enviarle estos párrafos con el más amoroso abrazo, la compartida condolencia por la reciente ausencia de quien en realidad, belleza intacta, siempre estará aquí como una flor que nos engaña a través de todos los tiempos que pasen.

No es secreto que el día que pisé la casa de Doña Hermila y Enrique nació la novela con la que intento contar la vida de Patricio Redondo, un maestro formado en las filas de Celestin Freinet y heredero de la mejor estirpe democrática y libertaria del Instituto Libre de Enseñanza, un hombre que sobrevivió la pólvora y el polvo de la absurda Guerra Incivil que partió a España… y un apóstol que llegó a las costas de México en el último barco del exilio, con un pantalón roto, una manzana a medio comer y un ejemplar del Quijote en la vieja edición de Aguilar. Patricio fundó su escuela a la sombra de un árbol en San Andrés Tuxtla, con un puñado de niños morenos que aprendieron a sumar y leer, a pensar y opinar, con hojas sueltas que caían de las ramas (luego serían hojas de cuadernos donados) y con hormigas que desfilaban como ábacos diminutos sobre la palma arrugada de la mano de un hombre que había peleado en la trinchera por la libertad de su país y el bien de sus alumnos, un hombre que –como escribió Manuel Chaves Nogales— fue de los bien pensantes entre tanto absurdo de ambos bandos que percibieron el horror del fascismo e intentaron defender el aula.

No es secreto que escribí una versión larga de esa novela y que por agua de mal azar alguien robó mi casa, computadora y respaldos… En fin, que son diez años y que me había prometido llevarle la novela a Hermila en agosto, cuando cumpliría años. Pensaba decirle que sobreviví un infarto quizá para terminar esa novela y anunciarle que me esperan también en Puigverd de Lleida los niños nonagenarios que fueron los primeros alumnos de Patricio Redondo, en otra España, otro mundo… Se me enredan las palabas, porque la pienso belleza intacta, sonrisa entre el humo de los cigarrillos que dosificaba como una dama navegando las tardes sobre la mecedora donde leía versos de los poetas veracruzanos intemporales (biblioteca que donó en vida al pueblo de San Andrés). La pienso sonriente escuchando los primeros párrafos donde le leía la atrevida novela donde pretendo dejar constancia de que Patricio Redondo, el hombre que venía de la guerra, decidió fundar una escuela en un pueblo de casas de tejas a dos aguas, flores de todos colores y mantos de tabaco en el paisaje circundante, no solamente porque era verdadero Maestro, pedagogo de veras, héroe sobreviviente… sino porque vio en carne viva y en los primeros instantes en que caminaba por San Andrés –quizá de lejos, como la Luna llena— el paso de la mujer más hermosa del mundo, la que llevaba prisa por llegar a casa al atardecer, la que tenía en los ojos los versos de los poetas y en cada poro de su piel la hermosa novela de una vida buena, llena de libros y bellas artes que contagiaba a generaciones de niños, vecinos y amigos… y que yo, le quedé a deber.

Jorge F. Hernández
jfhdz@yahoo.com

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Texto publicado en MILENIO en la edición del jueves 30 de junio de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

ESCUELA “EXPERIMENTAL FREINET” 5

ESCUELA “EXPERIMENTAL FREINET”

DE SAN ANDRÉS TUXTLA, VERACRUZ (II)


Por Rogelio Alvarez Hernàndez

Este es el nombre genérico con el que se identifica históricamente esta Institución Educativa que surgió bajo la sombra de una ceiba centenaria en la calle Matías Romero del barrio de Buena Vista, en la segunda mitad del año de 1940, cuando esta población no rebasaba los 7 mil habitantes, todas sus construcciones eran con techos de teja o palma, no habían circulando más de medio centenar de autos y camiones de transporte público. Sólo había dos calles principales empedradas y el resto eran de tierra, que con las lluvias se encharcaban y enlodaban. Su palacio municipal con grandes árboles enfrente era una construcción rústica en malas condiciones, su iglesia catedral aún no estaba terminada pero sí en ruinas. Las torres del Reloj y el campanario de Sta. Rosa, eran las únicas edificaciones altas. El kiosco era de madera y con veranda rodeado de jardines frondosos, tomas de agua y los 4 monolitos llegados a fines del siglo XVIII. Su mercado llamado simplemente “la plaza” con su centro octogonal y una veleta en la cima al estilo europeo estaba junto al palacio/cárcel. Y en la calle 5 de Mayo las céntricas instalaciones del cuartel militar. No existía carretera federal, pero si caminos a los puntos cercanos y contacto con la capital por medio de avionetas y ferrocarril. Tenía dos escuelas primarias públicas, una secundaria por cooperación aún sin nombre, y algunos pequeños centros educativos de personas sin mayor preparación pedagógica que la práctica de la docencia confesional llevada a cabo con el mayor esmero y entusiasmo útil.


El Palacio Municipal
foto de autor no conocido (c.1935)

Av. Juarez dede del puente
(al fondo la casa donde nació Hermila Solana)
foto tomada por El Cuate Alvarez  (c. 1940)

Ya existían los servicios telegráficos y telefónicos. Había una agencia bancaria, tres o cuatro hoteles familiares de buena calidad, una sociedad pujante que estaba abierta a las nuevas ideas y no tenía contacto estrecho con el clero. Las cofradías masónicas ya estaban bien instaladas. También operaban dos cines. Además, pianos. radios y fonógrafos ya existían en numerosas casas; dos o tres imprentas publicaban diarios y revistas de carácter local, y la industria la formaban unas hielerías, embotelladoras de refrescos, fábricas de ladrillos y talleres de elaboración de puros. El resto de las actividades eran el comercio y el trabajo agropecuario. La vida transcurría de modo simple y monótono. Era un verdadero “pueblo màgico”. Y en ese entorno es que surge de la noche a la mañana una escuela que se fue haciendo desde la simpleza más absoluta, y por vez primera entró a la mente del colectivo local la palabra EXPERIMENTAL aplicada a un centro docente, que se fue nutriendo de jóvenes trabajadores del campo quienes se fueron pasando la voz de que había un profesor español que “enseñaba a quien quería aprender sin cobrarles nada”. Y sin tener la menor idea del nombre dado, algunos comenzaron a pronunciarlo como “frinet”.

Vista desde el Palacio Municipal hacia la Catedral inconclusa
Foto tomada por El Cuate Alvarez (c.1944)
 
Y este apellido de Célestin de esencia catalana que podría ser transformado en términos actuales como “free net” o red libre. Tampoco habría tenido la más remota posibilidad de convertirse en una referencia indisoluble de la población sanandresina o sanandresense, de no ser por la sorpresiva y “casual” llegada de Patricio. Aunque no es de dudar que en instituciones como la Secretaría de Educación Publica que desde VASCONCELOS venía propugnando por una pedagogía de avanzada y que entre 1924 y 1934 propiciase el surgimiento de la llamada ESCUELA DE LA ACCIÓN, hubiera funcionarios de alto nivel que estuviesen al tanto de los movimientos europeos de vanguardia, como sin duda lo era ya el de Célestin FREINET, y por supuesto el de Patricio REDONDO MORENO, quien por esas fechas ya sabía que ese profesor rural de los Alpes Marítimos lo primero que había hecho era asumir la pedagogía con una orientación social preponderante. Y como él, estaba convencido de que “No hay pedagogía sin que se cumplan las condiciones económicas favorables que permiten la experiencia y la investigación. No hay educación ideal. Sólo hay educaciones de clases...". Sabían que las escuelas nuevas, modernas, activas, en medios como el francés y el anglosajón sólo eran favorables para las elites aristocráticas, pero no para los que carecían de recursos y posicionamiento, y para ello, cada uno desde su campo de acción es que deciden ajustar las pedagogías de PESTALOZZI, de FROEBEL, de FERRIÈRE, o de DECROLY, con la intención de que pudiesen ser aplicadas, particularmente en los medios rurales o donde faltaran los recursos.


Dibujo de autor no conocido
que plasmó una escena de
la cotidianeidad pedagógica de Pestalozzi


CELESTIN FREINET


Documento biográfico de Celestin Freinet
realizado en Brasil por Cris Rossetto,
teniendo como fondo fragmentos
de la Novena Sinfonía de Beethoven